Hay libros que nacen para dormirse en los estantes de las bibliotecas, mullidos en polvo académico, y hay otros que nacen para sorprender y despertar la curiosidad. El de Antonio Aguayo Cobo y María Dolores Corral Fernández, San Martiño de Xuvia. Una aproximación a su decoración escultórica. Iconografía y simbolismo (Peripecias Libros), está en la segunda categoría.
Leemos en El Correo Gallego (aquí) «Unha vida en Xerez e un sentimento galego que non se pode esquecer». La historia de un matrimonio gallego que anda empeñado en algo rarísimo y hermoso: hacer que la cultura galega no se oxide en las vitrinas. En vez de dejarla quieta, la sacan a pasear, la disfrazan de talleres, la convierten en canciones y la plantan en la mesa de cualquiera que quiera escuchar. Y así, sin pretensiones, demuestran que la mejor forma de amar lo propio es contarlo como si fuera un secreto feliz.
Imagínese que abre el Diario de Ferrol, con el café de la mañana, esperando las noticias de siempre: tráfico, política municipal, el tiempo… y de repente:
“La erótica en el monasterio de San Martiño de Xuvia”
Ahí estaba, en titulares (Diario de Ferrol), contándoles al vecindario que en las paredes del monasterio hay escenas talladas de genitales, de lujuria y de vicios varios; como si los canteros medievales hubieran dejado, en piedra, un manual de advertencias o un catálogo de tentaciones.
Lo más hermoso es que la noticia lo narra sin sonrojo, con el mismo tono que uno anuncia la llegada de la lotería de Navidad: “Miren, aquí hubo vicios. Y no pocos”, maravilloso.
Por supuesto, los autores no se quedaron en lo picante. En otra pieza, también en el Diario de Ferrol (aquí), se habla de la seriedad de la investigación, de cómo Aguayo y Corral Fernández han buceado en la iconografía, en los símbolos, en esa mezcla de románico y pedagogía que hacía del monasterio una especie de cómic pétreo para campesinos que no sabían leer.
El libro cuenta con un prólogo de Xoán Rubia, escritor y músico, lo que añade una capa cultural más, como si entre las piedras del monasterio sonara una gaita invisible y versos en galego.
La obra también tuvo eco en 21 Noticias (ver aquí) donde se destaca la presentación en Ferrol y la vocación divulgativa de esta obra que acerca el patrimonio a gente que, a veces, pasa por delante del monasterio de Narón sin saber que allí están talladas las virtudes y los pecados en piedra, en tamaño natural.
Este libro ya no es solo un libro. Es un tema de conversación. Es la prueba de que el patrimonio también puede encender titulares, abrir debates y arrancar sonrisas.

Para algunos es un recordatorio de que la Edad Media fue más explícita de lo que Hollywood quiere hacernos creer, para otros, una excusa perfecta para visitar San Martiño con otros ojos (y quizá una linterna).Para todos, una oportunidad de reconciliarse con el pasado a través de la curiosidad.
Y aquí la paradoja más casciariana de todas: un monasterio medieval, pensado para enseñar moral, termina siglos después protagonizando artículos sobre escenas eróticas en la prensa gallega. La piedra permanece, pero el relato cambia.
No todos los días un libro sobre iconografía románica logra colarse en titulares, ni despertar morbo y orgullo local a partes iguales. San Martiño de Xuvia lo ha conseguido y esa es su verdadera victoria: hacer que hablemos de arte, de símbolos y de cultura… aunque sea empezando por los genitales tallados en piedra.
Desde PERIPECIAS LIBROS queremos agradecer a todos los medios de comunicación su cariño para con nosotros. Eternamente agradecidos.